GyPam Mi mujer lo eligió para su cumpleaños. Pensábamos que quizá no estaría a la altura de tan mencionada fama pero, ¡oh sorpresa!Era viernes por la tarde cuando escuchamos tres golpes secos en la puerta de la habitación. Abre me dijo mi mujer.Y, como primerizo, sentí que los nervios se me subían de golpe. Abrí la puerta y lo vi. Llevaba jeans ajustados, camisa azul marino y una gorra que apenas dejaba ver su rostro. Me tendió la mano y se presentó.Entonces mi mujer se acercó. Pasa, Fer. Soy Pamela.Volteé a verla inmediatamente. En mi cabeza apareció un pensamiento: Quedamos en que no íbamos a dar nuestros nombres reales Pero su expresión me confirmó que aquella noche estaba dispuesta a dejarse llevar.Él se acerca y le da un beso en la mejilla, tomó suavemente su cintura y le dijo: Qué guapa.Los ojos de Pam ya brillaban. Yo había pasado de estar en alerta a sentir una extraña exitacion. Él proyectaba una seguridad que poco a poco se apoderó de la habitación.Lo que había comenzado como una cita con un desconocido se transformó rápidamente en una experiencia completamente porno.La platica duro poco pues el coqueteo de Pam tomó la iniciativa y el ambiente se volvió cada vez más caliente. Ya se notaba en los pantalones de Fernando su potencial que pedía ser liberado. Yo decidí salir unos minutos con la excusa de ir por cigarros, para procesar lo que estaba ocurriendo.Cuando regresé, apenas habían pasado diez minutos y la escena había cambiado por completo.Pam de rodillas, él con el pantalón a los tobillos y su escultural erección donde se apreciaba o saliva de ella o que él ya se encaminaba a invadir la sin inhibición.Con admiración sonreí y le dije: ¡Elegiste bien!Pam me miró y, con una sonrisa, me hizo una invitación que dejó claro que quería compartir aquella experiencia conmigo.A partir de ahí, los tres nos dejamos llevar. Fue una mezcla de nervios, confianza, curiosidad y mucha complicidad. Una experiencia intensa que difícilmente se puede explicar con palabras.Los tres sabíamos que aquella no iba a ser la última vez.Solo que, si íbamos a repetirlo, queríamos hacerlo de una manera diferente: con más confianza, más tiempo y dejando que la complicidad hiciera el resto.Porque aquella tarde, en la habitación 213, descubrimos que algunas fantasías cambian por completo cuando dejan de vivir únicamente en la imaginaciónY así comenzó algo que ninguno de los dos imaginaba cuando Pamela eligió aquel regalo de cumpleaños.
29-09-2026 05:12:01